viernes, 11 de mayo de 2012

LENGUA II


2. El siglo XVII y el movimiento barroco: lírica, prosa y teatro


El siglo XVII se define con dos rasgos: esplendor y decadencia. El esplendor artístico del segundo Siglo de Oro se desarrolla en un ambiente de decadencia y crisis económica. Con el término Barroco se designa esta época desde el punto de vista histórico y cultural.

En este siglo se suceden los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, los tres últimos reyes de la casa de los Austrias. Éstos delegaron las tareas de gobierno a personas allegadas que alcanzaron grandes poderes (Duque de Lerma, Conde-Duque de Olivares). Se produjo la expulsión de los moriscos, la independencia de Portugal y sublevaciones en España (Cataluña, Valencia…) y en el Imperio (Holanda, Nápoles…) El hundimiento económico se agrava con las sequías, epidemias, malas cosechas, escasez de alimentos y descenso demográfico. En 1700 se establece la nueva dinastía francesa de los Borbones.

El Barroco se caracteriza por una concepción pesimista del mundo: la realidad es variada, cambiante y esconde la verdad bajo las apariencias. En medio de este mundo se encuentra el hombre cuyo vivir es fugaz, incierto. La persona siente angustia y soledad. Se crea un arte caracterizado por la tendencia a la exageración y la artificiosidad con muchos recursos estilísticos. Exceso de elementos decorativos, claroscuros buscando la expresión original, singular y difícil. 
Son muchos los grandes escritores que cultivaron en el siglo XVII los tres géneros literarios: lírica, narrativa y teatro. Sus obras no suponen una total ruptura con el Renacimiento sino que representan una evolución con un resultado distinto al de la etapa inicial.

En la lírica se desarrolla lo culto junto con temas morales, filosóficos y patrióticos, la brevedad de la vida, el apartamiento del mundo, las preocupaciones religiosas, la decadencia de España. También se desarrolla una lírica popular y tradicional, con villancicos, canciones y versos de arte menor.

En este escenario aparece Luis de Góngora (1561-1627), de familia noble, que se ordenó de sacerdote sin vocación. Su obra poética es variada y creó un lenguaje poético rico, brillante y culto. Se consagró a la poesía desde muy joven y tuvo fama de persona sombría de carácter seco y orgulloso. Son famosos sus Romances y letrillas de tipo tradicional con versos de arte menor, de tono humorístico, satírico y burlesco. Dentro de su poesía culta nos encontramos sus dos grandes poemas: la Fábula de Polifemo y Galatea y las Soledades, las obras más representativas del culteranismo, cuya lectura alcanza su máxima dificultad.

El culteranismo es una modalidad del conceptismo donde se busca la belleza literaria a través de un estilo complicado, oscuro, con un lenguaje y sintaxis con hipérbaton y frecuentes alusiones mitológicas. Góngora es el máximo representante.

El conceptismo es un movimiento opuesto, ya que se basa en el ingenio asociando palabras e ideas. Se busca la profundidad del pensamiento en la cual las palabras adquieren sentidos distintos y multiplican sus significados. Quevedo es el principal autor conceptista. 
En cuando al teatro barroco, partiremos de que el término comedia significa en este momento obra teatral. El sentido de esta comedia nueva, que puede ser trágica o cómica fue creado por el principal escritor Lope de Vega y continuada por muchos escritores, fue principalmente ser representada ante un público en los corrales de comedia, locales específicos para la representación teatral. Las obras teatrales se dividen en tres actos llamados jornadas que se corresponden con planteamiento, nudo y desenlace de la intriga. Se mezcla lo trágico y lo cómico y curiosamente las obras teatrales se escriben en verso, con gran variedad de medidas y estrofas, adecuando siempre el lenguaje a los personajes que intervienen.

Félix Lope de Vega (1562-1635), de vida muy agitada se dedicó plenamente a la literatura, y fue autor de una gran producción literaria. Su éxito popular fue arrollador, pues comprendió cual era el gusto del público e inició la revolución teatral de la comedia barroca. Entre sus títulos más famosos abundan dramas sobre el uso injusto del poder y conflictos de honra, inspirados en temas legendarios, legendarios o populares: Fuenteovejuna, Peribáñez y el comendador de Ocaña, El caballero de Olmedo y El mejor alcalde, el rey, entre otras. 

Tomando ocasión de la muerte del Conde de Villamediana, se burla del Doctor Collado, médico amigo suyo

Mataron al señor Villamediana.
Dúdase con cuál arma fuese muerto:
quién dice que fue media partesana;
quién alfanje, de puro corvo tuerto;
quién el golpe atribuye a Durindana,
y en lo horrible tuviéralo por cierto,
a no haber un alcalde averiguado
que le dieron con un doctor Collado.
(Luis de Góngora)  

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